La increíble odisea del irlandés que estuvo 61 días atrapado en un ataúd

La increíble odisea del irlandés que estuvo 61 días atrapado en un ataúd

La Extraordinaria Historia de Mick Meany: El Hombre que se Enterró Vivo

Mick Meany se convirtió en una figura casi legendaria al intentar batir un récord macabro: sobrevivir enterrado en un ataúd por más de 60 días. La historia de su desafío ha fascinado a muchos y despierta tanto curiosidad como asombro. En este artículo, exploraremos cómo este irlandés, en busca de fama y fortuna, se embarcó en una aventura que lo llevó a ser el centro de atención mundial, solo para descubrir que la gloria a veces es efímera.

Un Entierro Inusual

“Es la primera vez que entierro a alguien que ya había sido enterrado antes”, comentó el sacerdote encargado del funeral de Mick Meany, según recuerda su hija Mary. En su libro “¡No puedes comer rosas, Mary!”, narra que a su segundo entierro solo asistió un periodista, en contraste con el bullicio de su primer evento 35 años antes, donde la prensa internacional estuvo presente, ¡y él estaba vivo!

Este no fue un caso de error como los que ocurrieron hasta principios del siglo XX por la falta de protocolos claros para certificar la muerte. El entierro de Mick fue un evento cuidadosamente orquestado para captar la atención del público y los medios, no solo en el Reino Unido, sino también en lugares como Estados Unidos y Australia.

Los Inicios de un Sueño

La historia comienza en un pub irlandés, lejos de su tierra natal. Mick, hijo de un granjero en Tipperary, emigró a Inglaterra tras la Segunda Guerra Mundial en busca de mejores oportunidades laborales. Su sueño de convertirse en campeón de boxeo se desvaneció tras un accidente de trabajo. Sin embargo, otro deseo emergió cuando un túnel que estaba cavando se derrumbó sobre él. Bajo los escombros, nació la idea de batir el récord de tiempo enterrado vivo.

Un Desafío que Atrajo la Atención

Desde los años 20, las competencias de resistencia inhabituales estaban en auge en EE.UU., y un marinero había estado enterrado durante 10 días en Irlanda en 1966. Sin embargo, el verdadero objetivo de Mick era superar los 45 días de un estadounidense llamado Digger O’Dell. Las motivaciones de los “artistas funerarios” como él eran variadas; para Mick, una hazaña tan extraordinaria no solo podría hacerlo famoso, sino que también le proporcionaría la riqueza necesaria para regresar a Irlanda y construir una casa.

Preparativos para el Reto

Los entornos de Kilburn, un barrio irlandés en Londres, fueron testigos de la evolución de su plan. El pub The Admiral Nelson, gestionado por Michael “Butty” Sugrue, fue clave en la organización del evento. Sugrue, un hombre con antecedentes como luchador y promotor de boxeo, se entusiasmó con la idea de Mick y convirtió su hazaña en un espectáculo.

Su esposa, al enterarse de la noticia en la radio, se desmayó al comprender que su marido sería quien intentaría romper el récord. Aunque había deseado realizarlo en Irlanda, su familia se opuso, temiendo por su vida. Pero el 21 de febrero de 1968, Mick decidió seguir adelante con su plan.

El Entierro

La ceremonia fue cubierta por la prensa. Mick, vestido con una piyama azul y equipado con un crucifijo, se metió en un ataúd de 1.90 metros, que había sido preparado especialmente para él. Antes de ser sellado, declaró: “Esto lo hago por mi esposa y mi hija”. Y así, 2.5 metros bajo tierra, comenzó su desafío.

La Vida Bajo Tierra

Mientras estaba sepultado, Mick podía respirar a través de dos tubos conectados con el exterior. Recibía periódicos, libros, y, por supuesto, su cerveza negra favorita. Aunque no era un “hotel bajo tierra”, logró hacer su estancia lo más cómoda posible, incluso disponía de una trampilla como baño.

Un Apogeo Levantado por la Prensa

Meany generó gran expectación, eventos con celebridades como el boxeador Henry Cooper se organizaban para visitar su tumba. A medida que su hazaña atraía más atención, la situación en el mundo (como la guerra de Vietnam y el asesinato de Martin Luther King) la llevaron a desvanecerse en la prensa.

El Regreso del Campeón y la Desilusión

Finalmente, el 22 de abril, tras 61 días bajo tierra, fue desenterrado. Vestido de manera inusual, con gafas de sol, Mick sonrió triunfante ante la multitud. “Me gustaría aguantar cien días más”, afirmó entusiasmado. Sin embargo, a pesar de haber superado el récord, su vida no cambió como esperaba. La prometida gira mundial y los £100,000 nunca se materializaron, y al regresar a Irlanda, no tenía ni un céntimo en los bolsillos.

Un Legado Resiliente

A pesar de no ser reconocido oficialmente por el Guinness World Records, la hazaña de 61 días quedó grabada en la memoria colectiva gracias a la cobertura mediática. Sin embargo, poco después, una exmonja logró lo que él no: permanecer enterrada durante 101 días, eclipsando su logro.

Más de dos décadas después de su muerte, la historia de Mick Meany fue revivida en un documental llamado “Buried Alive”, proyectado en festivales y recibiendo elogios. Una historia que, quizás, a él le habría encantado ver resurgir.

Conclusión

La vida de Mick Meany es un testimonio del anhelo humano por la fama y el reconocimiento, así como de las sorpresas que nos da la vida. Aunque al final no obtuvo la fortuna que buscaba, su historia sigue fascinando y recordándonos que a veces los sueños pueden ser tanto un desafío como un decepcionante despertar.

  • Mick Meany se fue a enterrar vivo para superar un récord de resistencia.
  • Pasó 61 días bajo tierra, pero no recibió la fama ni fortuna prometida.
  • A pesar de desilusionarse, su historia ha sido revivida en un documental.
  • Sigue siendo un curioso ejemplo de cómo un deseo de gloria puede llevar a decisiones inesperadas.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *