Tragedia en la Curva del Diablo: Un Descarrilamiento Devastador en Chivela, Oaxaca
En un rincón remoto de Chivela, Oaxaca, la tragedia se desató cuando un tren descarriló en lo que los residentes llaman la Curva del Diablo. Este accidente dejó un trágico saldo de 13 muertos y más de un centenar de heridos, con la comunidad unida en un esfuerzo de rescate sin precedentes. En este artículo, exploraremos el impacto de esta tragedia y las conmovedoras historias de quienes se vieron involucrados.
El Silencio Triste de la Montaña
En el fondo del barranco donde se detuvo el tren, solo se puede escuchar el susurro del viento que juega con las hojas de los árboles. El accidente dejó una imagen perturbadora de vagones de hierro desparramados, marcado por una cinta amarilla que delimita el área del siniestro, vigilado por las autoridades.
Óscar López, un campesino de Chivela, nos recuerda con un aire de tristeza y orgullo su rol en la rescate de los atrapados. “Mire, por allá dejamos los cuerpos…” comparte con una voz entrecortada.
El Caos del Rescate
Ese fatídico domingo, Óscar fue uno de los primeros en llegar al lugar del accidente. La conmoción era palpable; “solo se escuchaba el dolor… gritos de heridos y de personas que habían perdido a sus seres queridos”, recuerda. En total, se rescataron dos cuerpos y se atendió a cerca de 20 heridos.
La jornada comenzó cuando la hermana de Óscar, trabajando en una de las estaciones del Transístmico, alertó al pueblo sobre el descarrilamiento. Con una distancia de entre 5 y 6 kilómetros, los valientes lugareños no dudaron en correr hacia el lugar, dejando de lado sus quehaceres diarios.
Memorias de Un Día Oscuro
A medida que relata su experiencia, Óscar comparte que, al llegar, el caos era absoluto. “Por algunos espacios estrechos de los vagones, logramos sacar a las personas… había quienes no podían ver y otros con fracturas severas. Hicimos lo mejor que pudimos”, dice mientras recuerda la llegada de los miembros de la Marina, que también acudieron para ayudar.
Con el celular en mano, Óscar muestra videos que grabó esa tarde. “Échale ánimo, estamos haciendo lo que podemos… ya va a estar descansando”, se escucha en los clips, donde se ve a una joven afligida tras perder a su madre.
La Respuesta de la Comunidad
La situación exigía no solo valentía, sino también recursos. Gritos de desesperación resonaban entre las decenas de heridos que requerían atención urgente, mientras pedían camillas y hasta un helicóptero para el traslado de los más críticos.
A pesar del dolor, Óscar siente satisfacción por haber podido ayudar. “Lo volvería a hacer, con el favor de Dios, ayudar a esa gente”, expresa con determinación.
Un Lugar de Duelo
En Chivela, se estableció un campamento que organiza el apoyo logístico necesario para llevar a cabo el peritaje del accidente. Aún se puede ver el rastro de la tragedia: asientos desmantelados y pertenencias de las víctimas esparcidas en el barranco de 20 metros de altura donde permanecen los vagones descarrilados.
Recuperación de Cuerpos
Los cuerpos de las víctimas fueron trasladados al crematorio la noche siguiente, donde se realizaron las necropsias antes de ser entregados a sus familiares para su sepultura. La rapidez en los trámites fue crucial para permitir que se llevaran a cabo los sepelios en un ambiente de duelo intenso.
Historias Tragicas
Una de las historias más conmovedoras fue la de Enrique Gallegos, un periodista que regresaba a Chivela para presentar a su esposa formalmente a su familia. Desgraciadamente, él perdió la vida en el accidente, mientras que su esposa fue trasladada a un hospital en estado crítico.
Conclusión
La tragedia en la Curva del Diablo nos recuerda la vulnerabilidad de la vida y la fortaleza de la comunidad en momentos de crisis. La respuesta solidaria y los actos desinteresados de héroes locales como Óscar son un testimonio del espíritu humano ante la adversidad.
- El descarrilamiento dejó un saldo de 13 fallecidos y más de 100 heridos.
- La comunidad de Chivela se unió en un esfuerzo heroico para rescatar a las víctimas.
- Las secuelas del accidente continúan afectando a los familiares y amigos de los fallecidos.
- Óscar López, un campesino local, destacó el valor y la solidaridad de su comunidad en tiempos de crisis.

